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Japón acelera en cripto: por qué 2025 puede ser el punto de inflexión.

El mercado cripto japonés vive un momento bisagra. Entre alivios fiscales, reglas de listado más ágiles y avances en stablecoins bancarias, grandes exchanges y firmas financieras preparan su entrada o expansión. Este artículo explica qué está cambiando, quiénes se están moviendo y por qué 2025-2026 podría consolidar el nuevo ciclo.


En los últimos dos años, Japón ha pasado de la prudencia a un pragmatismo pro-innovación en cripto. La revisión fiscal de 2024 eliminó la tributación sobre ganancias no realizadas de tokens de terceros en balances corporativos, un obstáculo histórico para que startups y empresas acumularan criptoactivos. La medida, pequeña en apariencia, redujo fricciones y costes de capital para operar “onshore”.


Ese giro regulatorio llega acompañado de otra posible pieza clave: permitir que filiales de grupos bancarios ofrezcan servicios de trading de criptoactivos. De concretarse, el cambio nivelaría el campo de juego entre bancos y conglomerados de valores con brazos cripto ya activos, abriendo la puerta a nuevos canales de distribución y liquidez doméstica. La FSA también estudia flexibilizar límites que impiden a los bancos mantener cripto en balance, con requisitos de divulgación de riesgos.


El movimiento no se da en el vacío: los grandes jugadores ya están posicionándose. Binance regresó formalmente al país vía la adquisición de Sakura Exchange BitCoin y el lanzamiento de Binance Japan, ofreciendo a residentes un rango amplio de tokens bajo cumplimiento local y procesos KYC nativos. Este retorno, ahora con “licencia local”, reavivó la competencia por cuota de mercado en spot y productos “earn”.


En paralelo, las casas financieras japonesas afilan sus estrategias. Nomura, a través de su filial de activos digitales Laser Digital, adelanta planes para reforzar su presencia en el mercado local con licencias específicas, buscando atender la demanda institucional (trading, estructurados y custodia). Este puente entre banca de inversión tradicional y cripto institucional es vital para atraer volúmenes y estándares de gestión de riesgo.


Otro vector poderoso es el de los stablecoins en yenes. El gobierno y el regulador han señalado respaldo a iniciativas de emisión por parte de los tres megabancos, con demostraciones que involucran a MUFG Trust y grandes corporaciones para pagos entre filiales, aprovechando el marco legal que entró en vigor en 2023. Si despegan, los stablecoins “JPY” pueden catalizar casos de uso de pagos y “on/off-ramps” eficientes.


El resultado de esta confluencia —alivio fiscal, puerta entreabierta para banca-securities y stablecoins bancarios— es un “flywheel” pro-mercado: más oferta regulada, más confianza del inversor doméstico, más liquidez en yenes y mejor puente hacia flujos internacionales. De materializarse en 2025-2026, Japón puede recuperar un liderazgo que ya tuvo tras Mt. Gox, esta vez con infraestructura y gobernanza más robustas.


Para exchanges extranjeros y firmas financieras, el mensaje es claro: el timing importa. Anticiparse a la regulación —y no solo reaccionar— será diferencial. Integraciones con rails de pagos locales, custodia de nivel institucional y cumplimiento granular de la FSA serán las llaves para capturar la próxima ola de adopción cripto en Japón.


Japón está recalibrando. La combinación de reglas claras, incentivos fiscales y rails en yenes promete un campo fértil para builders y capital. 2025 luce como el año en que ese terreno empiece a dar frutos visibles. Ahora es cuando hay que plantar.

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