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Al borde del abismo digital: los principales desafíos del sector tecnológico en Japón en 2025

Japón ha sido durante décadas un referente en innovación de hardware, robótica y manufactura avanzada. Pero en la era digital, hay una brecha creciente entre la ambición del país y su capacidad de ejecución. A continuación, analizamos los principales desafíos que enfrenta el sector tecnológico japonés en 2025, basados en estudios recientes y datos actualizados, así como las acciones necesarias para superarlos.


Escasez de talento y desajuste de habilidades


Uno de los problemas más persistentes en Japón es la falta de profesionales cualificados, especialmente en infraestructura en la nube, inteligencia artificial y ciberseguridad. El informe 2025 State of Tech Talent Japan revela que más del 70 % de las empresas informan una falta de personal en roles técnicos clave. Además, menos del 40 % cuenta con capacidades básicas de IA internamente.


Se proyecta que para 2030 el país enfrentará un déficit de hasta 790.000 profesionales de TI. Este problema no es solo cuantitativo, también refleja un desajuste entre la formación académica y las habilidades que demandan las tecnologías emergentes.

Esto se agrava por la reducción de contrataciones en roles junior, ya que muchas empresas recortan costos o automatizan tareas básicas.


Sin una estrategia agresiva de reconversión laboral, programas de formación y alianzas universidad–empresa, Japón corre el riesgo de ser un consumidor de tecnología, no un creador.


Sistemas heredados y el “acantilado digital”


Muchas empresas japonesas operan con sistemas informáticos de más de 20 años de antigüedad, lo que impide una transformación digital real. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) advierte sobre el “acantilado digital de 2025”, una situación en la que estos sistemas antiguos frenan el progreso y aumentan los riesgos operativos.


La mayoría de estos sistemas no son compatibles con tecnologías modernas como microservicios, contenedores o arquitecturas en la nube, lo que bloquea la innovación.


El país necesita incentivar una modernización real de sus sistemas tecnológicos críticos, no solo ajustes superficiales.


Ecosistema débil para startups y scaleups


A pesar de contar con más de 2.200 scaleups tecnológicas que han recaudado cerca de 46.000 millones de dólares, Japón todavía enfrenta un entorno poco favorable para startups. El acceso limitado a capital de riesgo, la cultura corporativa conservadora y una regulación rígida limitan la innovación.


Muchas grandes empresas establecen oficinas en Silicon Valley, pero no logran integrar esas innovaciones en sus operaciones domésticas.


Japón debe fortalecer su ecosistema emprendedor local y facilitar rutas de crecimiento global.


Liderazgo conservador y lentitud en la adopción tecnológica


El envejecimiento de los equipos ejecutivos también retrasa la adopción de nuevas tecnologías. Un estudio reciente muestra que los líderes menores de 50 años son un 23 % más propensos a invertir en IA, lo que además se traduce en mejoras medibles en productividad.


Es urgente renovar la composición de las juntas directivas con perfiles más jóvenes y técnicamente competentes.


Regulaciones fragmentadas y falta de interoperabilidad de datos


Japón enfrenta regulaciones dispares en sectores como fintech y protección de datos, lo que dificulta la expansión de las empresas tecnológicas. Además, existen diferencias clave entre los marcos regulatorios japoneses y europeos, lo que obstaculiza la cooperación internacional.


Es necesario alinear normativas y crear marcos de datos interoperables para facilitar la colaboración global.


Presiones demográficas y costos elevados


Con una población envejecida y una fuerza laboral en declive, Japón se ve obligado a depender más de la automatización, la robótica y la IA. Sin embargo, los altos costos de adopción y el retorno de inversión incierto dificultan que las pequeñas empresas incorporen estas tecnologías.


Se necesitan programas de subsidios y soluciones asequibles de automatización para que las PYMEs no queden fuera del progreso digital.


Palancas estratégicas


Para enfrentar estos desafíos, Japón debe actuar en múltiples frentes:

  • Reentrenamiento masivo: Fomentar alianzas entre gobierno, industria y academia para formar talento en tecnologías clave.

  • Modernización de sistemas: Crear incentivos fiscales y programas de apoyo para actualizar infraestructuras tecnológicas.

  • Reforma en el liderazgo corporativo: Incluir perfiles jóvenes y con conocimientos digitales en los órganos de decisión.

  • Impulso al ecosistema emprendedor: Mejorar el acceso a capital y crear condiciones para que las startups crezcan y escalen.

  • Estándares de datos compartidos: Colaborar con socios internacionales para crear marcos comunes de interoperabilidad.

  • Apoyo a las PYMEs: Diseñar soluciones de automatización asequibles con respaldo estatal.


El sector tecnológico japonés en 2025 se encuentra en una encrucijada. Tiene el talento, la historia y la ambición, pero enfrenta obstáculos graves: falta de personal, sistemas obsoletos, cultura corporativa conservadora y un entorno poco flexible.


Si Japón quiere liderar la economía digital global, debe actuar ya. La ventana de oportunidad existe, pero requiere visión, audacia y colaboración en todos los niveles.


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